¿El arte es libertad?
Sí, el arte es libertad, y ello nos exige una gran responsabilidad como artistas, sobre todo en el uso de las nuevas tecnologías y otros aspectos de nuestro tiempo, que fácilmente pueden hacernos olvidar a qué y a quien se debe el arte en la época que mas humanos se preguntan para qué sirve.
Debiéramos reflexionar con calma si es posible romper con el concepto de que el arte debe de transportarnos al sentimiento, a la emoción y si es posible catalogar como obras de arte aquellas que son inocuas o dañinas a nuestro espíritu. Me preocupa que la falta de toda naturaleza en algunas obras que hoy en día se exponen denoten tan claramente que la intención del “artista” al crearlas no ha sido precisamente darle al receptor la oportunidad de emocionarse con ellas limitándose a la única pretensión de darles un efímero y raro valor estético, a mas extraño mejor. En algunas ocasiones la frialdad y hasta a veces la bestialidad de que son portadoras indica, sin lugar a dudas, que su creador ha sido totalmente dominado por la técnica o por la necesidad del mercado.
Estamos en tiempos que con unas pocas pulsaciones de unas teclas podemos llegar a cientos, miles de datos, tantos que necesitaríamos media vida para absorberlos y ello comporta el peligro de no poder profundizar en filosofías, conceptos e historia del arte incapacitándonos para dilucidar, por ejemplo, entre realidad, realidades y realismo correctamente o para escoger valores dignos, beneficiosos al espíritu humano. El artista está obligado con los compromisos del arte y con ellos debe de ser responsable.
Los modos al igual que las técnicas contemporáneas son aspectos tan válidos como los de cualquier otra época anterior y existen grandes artistas que las usan y disponen de la conciencia de lo que son, pues, con sus obras demuestran que saben lo que quieren, ellas enseñan que disponen de los valores necesarios para crear. Las necesidades del arte siempre han sido las mismas y no pueden cambiarse.
Haciendo una excepción, ya que soy sabedor de que los consejos no suelen acogerse de buen grado, vayan los siguientes:
No se dejen dominar por la velocidad que evolucionan las nuevas técnicas por el temor de quedarse atrás si ello les exige dejar de profundizar en conocimiento artístico y creativo. La técnica no es la que hace el arte.
No se dejen deslumbrar por la ambición y la codicia porque irremediablemente los transportará al lugar negativo del espíritu humano, al de las malas artes, al de la bestialidad.
Reconociendo la gran oportunidad que nuestro tiempo nos concede, tecnología, intelectualidad, conocimiento, etc. no podemos menospreciar las necesidades del espíritu humano. Es en cuanto a cubrir esas necesidades lo que nos obliga en la condición de creativos a ser responsables en el uso de nuestra libertad.
La naturaleza del hombre, que no dispone de una forma concreta o precisa para poder ser mostrada, va quedando lentamente prisionera y visible en la historia con las realidades de sus obras de arte, con toda su complejidad y belleza para el deleite de nuestro espíritu y sobre todo del de los humanos del futuro.